Archivo de la categoría: Rafael Pombo

El robanidos

nidoLos pajarillos robados
penan mucho y mueren luego,
y es un crimen que a los bosques
de tanto cantor privemos,
de tanto trino y murmullo,
alegría de los vientos,
niños del fresco arbolado,
serenatas de los cielos.

Robóse Macario un nido,
con cuatro implumes polluelos,
y llevóselo a su casa
dando brincos de contento;
mas ¡ay! esa misma noche
se los comió el gato negro,
y él puso el grito en las nubes
de angustia y cólera lleno.
_¡Cállate! la madre dijole:
¿por qué tales aspavientos,
si el gato no hizo otra cosa
que lo que te ha visto haciendo?
Y antes más cruel tú fuiste
que ese irracional, respecto
a los inocentes padres
de esos pajarillos tiernos.

Por tu propio dolor juzga
del dolor y del despecho
de su madre, que irá loca
buscándolos y gimiendo.

Cada dolor que causamos
justo es que se vuelva nuestro.’
nadie debe divertirse
con los dolores ajenos

Doña Panfaga

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Según díceres públicos,
doña pánfaga hallábase hidrópica
o pudiera ser víctima
de apoplético golpe fatal.
Su exorbitante estómago
era el más alarmante espectáculo;
fenómeno volcánico
su incesante jadear y bufar.

Sus fámulos y adláteres
la apodaban Pantófaga omnívora
gastrónoma vorágine
que tragaba más bien que comer.
Y a veces suplicábanle,
ya previendo inminente catástrofe:
«señora doña Pánfaga; veáse el buche;
modérese usted».
Ella daba por réplica:
«¿a qué vienen sermones y escándalos?
Mi comida es el mínimum
requisito en perfecta salud!
Siéntome salubérrima
y no quiero volverme un espárrago,
un cínife ridículo,
un sutil zancarrón de avestruz».
Y prosiguió impretérita
la garbosa madame Heliogábalo
a ejércitos de víveres
embistiendo con ímpetu audaz,
hasta que, levantándose
de una crápula clásica opípara,
sintió cólico y vértigo, y..
«¡el doctor!» exclamó la voraz.
Teguófilo Farándula, protomédico
de ánseres y ánades
home-alópata-hidrópata-
nosomántico, cuatri-doctor,
con cáfila de títulos
y autógrafos sin número
declarando que él era el mejor;
gran patólogo ecléctico
fabricante de ungüentos y bálsamos
que al cántaro octogésimo
reintegraban flamante salud,
tal fue, según la crónica,
el llamado por posta o telégrafo
a ver a doña Pánfaga
y salvarla en aquel patatús
《iré al punto》respóndele,
y durante media hora dedícase
a cubrir con cosmético la calva senil,
pues, aunque vende un líquido
que al más calvo lo empluma de súbito,
nunca es lícito a un médico
emplumarse o curarse por sí.
al presentarse el pánfilo
daba lástima ver esa prójima;
mesas poltronas y cámara
retemblaban cual buque al vapor.
«Señora excelentísima, él le dijo,
aquí estoy a sus órdenes».
¡Ay! mi doctor Farándula,
repuso ella: ¡qué mala estoy yo!
Teguófilo._«Entendámonos: ¿a qué
causas remotas o próximas
su actual estado mórbido
y a aquel síncope debo atribuir?
En el análisis técnico lo que
usted llama pecho o estómago;
tal vez hoy en su régimen
tuvo Usted un ligero desliz».
Pánfaga._ «¿En la bucólica? No doctor,
nunca tuve el más mínimo;
soy sobria anacorética,
con mi mesa ayunará un ratón;
pero el miércoles último fuíme
a pasear; el céfiro estaba húmedo,
y quizá me ha inflamado un pulmón».
Teguófilo._«Permítame toco el pulso
y consulto el cronómetro…
¡Hum! fiebre de mala índole,
grave plétora crece veloz!
¡A ver la lengua! ¡Cáspita!
Nunca he visto más diáfanos síntomas:
tragazón troglodita,
tupa bárbara, hartazgo feroz».
Pánfaga._«Abate, pécora, matasanos,
gaznápiro, empírico,
que con tales andróminas
faltas cínico a dama gentil!»
Teguófilo._ «Harto pésame pero tengo
que ser muy explícito;
mi conciencia, mi crédito,
mi amistad me lo ordena así.
Más tengo un específico
infalible en extremas análogas,
el nostrum curapáparos,
fruto de años y estudios sin fin,
quintaesencia de innúmeras,
y aún incógnitas, plantas indígenas,
y de cuantos artículos
ha enfrascado jamás botiquín.
De este líquido álgido
cada escrúpulo cuesta dos águilas
que ante omnia y en metálico,
me hará usted el favor de pagar,
pues óigame el catálogo
que incluye mi fórmula y dígame
si a crédito o de bóbilis puédolo dar.
Mézclanse: ácido prúsico, asafétida,
fósforo, arsénico, pólvora, sándalo,
coloquíntida, tragorígano, asarabácara,
cantáridas, nuez vómica, sal catárlica,
sen, boldo, arménico, ruipóntigo,
apobálsamo, apopónace, sémola,
mandrágoras, alumbre y sandáraca.
Cañafístula, zábila, ésula, ámbar,
calcio, sucínico, alúmina, eléboro,
opio, acónito, lúpulo, argémone,
cánfora, álcali, gálbano, tártaro,
ánime, pímpido, albúmina, yúyuba
alcohol etílico, ínola, ásaro, astrálago,
ísico, láudano, anémone, muérdano».
«Agógolo, tusílago, ácula, íride,
azúmbar, betónica, elíxir paregórico,
madréporas, éter, almáraco, aurícula,
sarcócola y crisócola con dorónica
y flor de verónica, árnica, zinc,
ranúnculo, dracúncula, emplasto
géminis, guaco sanícula».

Júntense por hectogramas
estas sustancias, ad libitum,
y en cataplasmas, cáusticos, baños,
píldoras, cápsulas glóbulos,
sinapismos, apósitos, gárgaras,
clísteres, bálsamos, pócimas,
aplíquese, inyéctese, úntese,
tráguese, sóbese y friéguese.


«Oiga, pues señora, el pronóstico:
in artículo mortis no hay jácaras;
pague y trague este antídoto
o me marcho a otra parte con él.
Esta usted en las últimas;
ya lamento su trágico término.
Pánfaga, amada Pánfaga! Oh! dolor;
Oh! espectáculo cruel!».

La gálofre, la adéfaga oyó
al fin tan patéticas súplicas;
bebió hectolitros, múcuras;
hizo gárgaras, vomitó, se sangró.
Etela, dijo el físico,
ya está fuera de riesgo; ¡qué, júbilo!
Pero… La erró el oráculo:
a los cinco minutos murió!
Fueron sus honras fúnebres
solemnísimas, largad, espléndidas,
con dobles kirieleisones
gran sarcófago, séquito, ático;
melancólica música la condujo
a la umbrosa necrópolis
y allí, ciegos de lágrimas,
le entonaron responso final.
Mil rasgos necrológicos
mil sonetos y párrafos lúgubres,
mil láminas y pésames
dió la prensa en tan triste ocasión.
y hoy, con dolor de estómago,
léese aún en su lápida el rótulo;
Yace aquí doña Pánfaga;
véase en este espejito el glotón.

Dejémoslo para mañana

En cierto techo hizo la lluvia
Una gotera tan sutil,
Que al verla el dueño de la casa
exclamó:« Bah! de ahí no pasa.
Que no me llamen albañil».

Volvió la lluvia, y la gotera
En goterón se transformó,
y algo alarmado el propietario
dijo: 《Mañana es necesario
Componer esto》y se olvidó.

Tercera vez llovió a torrentes.
al ver su techo dijo el tal:
Nos amenaza un cataclismo;
mas no hay temor: mañana mismo
Se hará un reparo general»
.

Y esa mañana nunca vino;
y cuarta vez y veinte más
tornó la lluvia por defuera,
y por adentro la gotera
acelerando su compás.

Y como ni hombres ni sus cosas,
nada en el mundo es inmortal,
y una gotera permanente
bien sea de agua o de aguardientedemolition-855079_1280
taladra peña o racional.
techo, paredes, cielos rasos,
toda la casa hasta el fogón,
se hizo pluviómetro corriente,
y en mas de un punto exigió puente,
paraguas, salto y zapatón.

Escarmentado al fin el dueño
Mudar de casa resolvió,
y la escogió de techo sano
y dijo a todos, 《muy temprano
mañana mismo me voy yo
》.

Y aquella noche cuando el necio
roncaba ya, volvió el turbión,
y el techo entero cayó encima,
y allí quedó que daba grima
Despachurrado cual ratón

 

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El ratón envinado

Ingeniándose andaba un ratoncillo
para hacer su despensa, por el cuarto
de cierto  aficionado a alzar el codo
cuando dio un paso en falso, y cayó el pillo
dentro de un cántaro abierto
de no se qué licor; y fue de modo
que su naufragio era inminente y cierto;
exquisito tal vez para un beodo,
mas no para un ratón, pues de tal vicio ratonenvi
nunca, hasta entonces,dio el menor indicio.
Nadaba y chapoteaba y volteaba
desesperadamente y dientes y uñas
gastaba sin provecho,
arañando los cóncavos oscuros
de aquel  sofocador aljibe estrecho,
cuando, apuro de apuros!
vio asomar por la boca la cabeza
de un gato negro, hambriento policía
que el raro estruendo a investigar venía

Salvarse en apretura tan severa
no era ya la cuestión: la cuestión era
cómo morir más tarde;
Y hace que entre enemigo y enemigo
se hable o se riña pronto. Boqueando
dijo al gato el ratón: -Péscame amigo
que me estoy a-h-o-g-a-n-do….

Hola respondió el gato, enhorabuena!
Te sacaré al instante, mas con una
precisa condición: que en redimido,
Me servirás de cena
sin tentativa de evasión ninguna.

Y el náufrago repuso:  “Convenido”.
Metió el micho la mano; el ratoncillo
salió prendido de ella, y de contado
que el salvador clemente
procedió a introducirle su colmillo…..

Mas sobrevino un caso inesperado:
antes de hacer bocado
el gato estornudó furiosamente
(primerizo en ratón con aguardiente);
Y arreció de tal modo el estornudo
que se olvido de todo
para sonarse y fregarse las narices…..
y el candidato huyó por la tangente.

Alto ahí! ¿A dónde vas?, gritóle al punto
que logró abrir los ojos: 《Oye infame!
¿No cumples lo que dices?
-Bah!, respondió el presunto
náufrago y colación de su Excelencia;

《¿En dónde está tu ciencia y experiencia
Si ignoras lo que reza el menos gato
que de gente envinada
No hay que fiar; que su palabra es nada
Y ruinoso y pestífero su trato
?》

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Curación abreviada

Tome usted una píldora por día
y en el curso de un mes quedará bueno,
dijo a un zafio el doctor que lo asistía,
dándole cierto mixto de veneno.

.
El zafio echó su cuenta a silogismo:
si a píldora por día esto me cura,
en treinta días, tomo treinta hoy mismo,
y hoy mismo se acabo la calentura.

.

Y dijo bien: la fiebre pasó pronto
y con ella el enfermo; y lo enterraron.
Y esto es frecuente cuando quiere un tonto
perfeccionar lo que otros le enseñaron.