La hormiga y la mosca

«Rafael Pombo»


Dijo la Mosca ufana: -¡Pobre Hormiga!
qué suerte tan diversa nos tocó:
a ti la eterna, la mortal fatiga;
a mí el dolce far niente… -Aguarde, amiga,
Vendrá el invierno, la otra contestó.

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La paloma

«Rafael Pombo»


Si es fuerza optar; si en el protervo mundo
tengo que ser o víctima o tirano
«exclamó la Paloma generosa
con un dolor profundo»,
bendigo mi destino, sea cual fuere
lo que él me guarde en su invencible arcano.
Yo no envidio al Milano furibundo,
sombra y terror de la existencia mía;
y si tal vez pensando
que entre sus garras me veré algún día
lloro de ser quien soy, así llorando
bendigo, oh Dios, tu mano
porque hacerme te plugo
paloma, y no Milano,
víctima, y no verdugo.

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La modestia

«Rafael Pombo»


Cuando asignaba Jove a las virtudes
su oficio y clase en rededor del hombre,
a la más bella la dejó olvidada
por haberse quedado arrinconada
y sin decir su nombre.
-¡Oh Modestia! ¡oh hermana de la Gracia!
dijo él al advertirlo: por desgracia
ya no hay lugar vacante, aunque en mi aprecio
conservas entre todos el primero;
pero encargarte quiero
que a las demás virtudes acompañes,
para realzar su precio.

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Dientes y confites

«Rafael Pombo»


Con nueces y confites
armaron riña
los dientes primorosos
de cierta niña.
Vamos a ver (gritaron
muelas y dientes)
quiénes son más bonitos
y más valientes.
y bien pronto, en su rabia
de basiliscos,
pasaron de las voces
a los mordiscos.
¡Tric! ¡trac! van repitiendo
dientes y muelas
al modo de cachucha
con castañuelas;
y nueces y confites
crujen, decrecen,
se destrizan, se funden,
desaparecen.
Muertos los enemigos
y sepultados
cantan triunfo los dientes
regocijados.
Mas ¡ay! duró bien poco
su canto ufano,
llegó el dolor de muelas
con lanza en mano.
y a cada lancetazo
cruel les repite
¿no quieres otra almendra
y otro confite?
y luégo tuvo náuseas
la pobre niña,
y cayó cual ternera
con la morriña;
pasó veinticuatro horas
de ansias mortales,
tomó aceites y polvos,
lloró a raudales;
no pudo ir a sus juegos;
quedó encerrada,
y pagó en largo ayuno
la confitada.
La que quiera volverse
pálida y fea
y arruinar esos dientes
de que alardea,
casque nueces; y almendras
y dulces coma:
esa es de las muchachas
la gran carcoma;
y hasta sus colorcitos
tan primorosos
son venenos que tientan
a los golosos.

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El pajarito de oro

«Rafael Pombo»

Despiértenme muy temprano,
que quiero al campo ir a ver
aquel pajarito de oro
que canta al amanecer.
Dicen que nada hay más lindo
ni trina con tal primor,
pero que nadie lo ha visto
pasando el primer albor.
De rubíes y esmeraldas
bordado su cuerpo está,
y hay en su frente una estrella
que alumbra por donde va.
y es pajarito casado,
siempre anda con su mujer,
y al cantar conversan juntos
y hapajaritosta se dan a entender.
El repite rico, rico,
a cuantos niños lo ven;
y ella linda, linda, linda
dice a las niñas también.
Y cuentan que los muchachos
que suelen dar madrugón
para ir a ver su hermosura
y oír su conversación,
paran en hombres muy ricos,
como el pájaro anunció,
y en muchacha muy graciosa
la que sin gracia nació.
La aurora quiere a los niños,
ella su color les da,
con ese brillo y frescura
que alumbra por donde va.
y aquel pajarito de oro
que canta al amanecer,
es su niño, y nos convida
a que lo vamos a ver.

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La niña curiosa

«Rafael Pombo»


Curiosa, perversa.
estúpida, es Pepa.
Tuvo una muñeca
muy guapa, muy bella,
vestida de fiesta,
cual una princesa,
con rizos y medias
y aretes de perlas.
Amábala tierna,
dormía con ella,
y siempre, doquiera
llevábala a cuestas.
Mas, ¡ay! que las necias
no duran contentas;
sus bienes no aprecian
ni el de otros respetan
un día que a Pepa
la indujo pateta
a darse fiel cuenta
de cosas secretas,
armóse tremenda
con unas tijeras
y asiendo con fuerza
la linda muñeca
la zaja, la opera
la hurga la observa.
De rizos a piernas,
destroza sus prendas,
por dentro y por fuera;
la vuelve miseria,
y ¡oh grande sorpresa!
¡qué chasco! ¡qué pega!
la mona no encierra
ni un chícharo: ¡Es hueca!
al punto la necia
en llanto se suelta,y muérdese,
y pégase,y grita frenética:
“¡oh bárbara! ¡oh bestia! ¡ay! ¡pobre
Muñeca! ¡curiosas polluelas! cuidado,
¡Que os pesa!

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