Las peleadoras


La mamá de Blanca y Rosa
trajo de la calle un día
una muñeca preciosa,
vestida como una diosa,
de seda y argentería.
“¡Para mí, ¡No! ¡para mí”
gritó al verla cada una;
y ella les dijo: ¡Alto ahí!
si la disputáis así
será más bien de ninguna.
°°°°°
Voy a dársela esta noche
a quien se porte hoy mejor;
y si os portáis sin reproche
todas dos, a la otra un coche
daré del mismo valor.
°°°°°
La madre condescendiente
dejó que una y otra niña
viesen de cerca el presente;
tomáronlo, y prontamente
entre las dos se armó riña;
pues cada cual se empeñó
con manos, uñas y brazos
en que a ella se le dio
la muñeca; y resultó
que el dije se hizo pedazos.
°°°°°
No hay cosa más tonta y fea
que dos niñas peleando;
las detesta el que las vea,
y pierden en la pelea
eso que están disputando

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Arrullo

Duérme, duérme, vida mía;
No más juego y parlería.
Ciérra, ciérra los ojitos,
Que los ángeles benditos
Mientras haya quien los vea
No te vienen a arrullar.
°°°°
Duérme pronto, dulce dueño,
Que yo misma tengo empeño
De quedarme dormidita
Y gozar de la visita
De esos ángeles que vienen
A mecerte y a cantar.
°°°°
Duérme, duérme vida mía,
No se vayan a enfadar.
Duérme, duérme, ya que vienen
Y dormido los verás,
Que te mecen y remecen
Y te besan a compás.

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El Espino

«Gabriela Mistral»

El espino prende a una roca
su enloquecida contorsión,
y es el espíritu del yermo,
retorcido de angustia y sol.

La encina es bella como Júpiter,
y es un Narciso el mirto en flor.
A él lo hicieron como a Vulcano,
el horrible dios forjador.

A él lo hicieron sin el encaje
del claro álamo temblador,
porque el alma del caminante
ni le conozca la aflicción.

De las greñas le nacen flores.
(Así el verso le nació a Job.)
Y como el salmo del leproso,
es de agudo su intenso dolor.

Pero aunque llene el aire ardiente
de las siestas su exhalación,
no ha sentido en su greña oscura
temblarle un nido turbador…

Me ha contado que me conoce,
que en una noche de dolor
en su espeso millón de espinas
magullaron mi corazón.

Le he abrazado como a una hermana,
cual si Agar abrazara a Job,
en un nudo que no es ternura,
porque es más ¡desesperación!

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El Papagayo

«Gabriela Mistral»

El papagayo verde y amarillo
el papagayo verde y azafrán,
me dijo fea con su habla gangosa
y con su pico que es de Satanás.
.
Yo no soy fea, que si fuese fea,
fea es mi madre parecida al sol,
fea la luz en que mira mi madre
y feo el viento en que pone su voz,
y fea el agua en que cae su cuerpo
y feo el mundo y Él que lo crió…
.
El papagayo verde y amarillo,
el papagayo verde y tornasol,
me dijo «fea» porque no ha comido
y el pan con vino se lo llevo yo,
que ya me voy cansando de mirarlo
siempre colgado y siempre tornasol…

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