El romance del viento

«Alberto Carvajal»

Baja de la cima
juguetón el viento;
odandelion-350580
ndula en las quiebras; rueda por el cerro;
se abate en el muro;
salta sobre el techo;
y entre los rosales
floridos del huerto
se deshace en lluvia
de aromas y pétalos.
.
Estruendosamente
éntrase en la selva
ya las verdes frondas
y las ramas secas,
el gentil renuevo
y la añosa ceiba
vibran al empuje
de sus alas recias
cual una atronante
Wagneriana orquesta.
.
Llora con las hojas
secas del camino;
murmura en la fuente;
arrulla en los nidos;
y en las torvas noches
zumba con plañido
destemplado y lúgubre
y es medroso y frío;
silva entre las grietas,
brama en el abismo,
y en las tumbas canta
un salmo al olvido.
.
En el pueblo juega
con la falda corta
y el leve corpiño
de la ingenua moza;
cuélgase en la iglesia
y al altar se asoma;
sin respeto a nadie
todo lo alborota;
de polvo en la vía
torbellinos forma,
y alegre se ríe
de seres y cosas.
.
Es el de otros tiempos
mi fiel camarada;
con él cuando niño
corrí en las sabanas
atroné en los bosques
rondé en las cañadas;
inquietó a las gentes
mi infantil audacia, p
y doquier ingrávido
deslicé mis plantas….
.
Y luego en la vida,
cuando todo cambia
y las horas dulces i
se toman amargas,
¡oh! ¡el de otros días
cordial camarada!
refresqué mi frente
y alivié mi alma
con el suave aliento
de tus anchas alas.
.
Músico bohemio,
trovador errante,
préstame tu lira,
tus poderes dame,
tu espíritu inquieto,
tu ritmo ondulante,
los blancos pulmones
de tu alma impalpable
y ante el hado adverso,
contra sus embates,
el ímpetu firme
de tus huracanes.

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