El deber de trabajar

«Virgilio Dávilaen  L. Lectura Felix A. Soler»


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Al nacer de cada día,
sacudiendo la pereza,
la madre naturaleza
se dedica a la labor.
.
Canta el ave, sílba el viento,
se hace vapor el rocío,
bullen la fuente y el río,
alumbra y calienta el sol.
.
El trabajo es ley divina;
y el hombre que piensa y siente,
esa ley sabía y prudente
debe jamás eludir.
.
Quien huelga, males alcanza;
el hogar es torpe y bajo…
¡Sólo el fecundo trabajo
pudiera hacerme feliz!
.
Ved el ejemplo que ofrecen
nuestros padres amorosos,
que se levantan ansiosos
de llenar ese deber.
.
Unos gobiernan los pueblos,
cogen otros el arado, s
va a su bufete el letrado
y el artesano al taller.
.
Por eso yo, al levantarme,
al libro llego afanoso;
que el estudio provechoso
es mi santa obligación.
.
Y quiero cumplir con ella,
como cumple el padre mío;
como el viento y como el río,
como el ave y como el sol.

2 comentarios en “El deber de trabajar”

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