El camello y la pulga

«Felix María Samaniego»


En una larga jornada,
un camello muy cargado
exclamó ya fatigado:
«¡Oh, que carga tan pesada!
Doña pulga, que sentada
iba sobre él, al instante
se apea y dice arrogante:
«de peso te libro yo».
Y el camello contestó:
¡Gracias señor elefante!

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El burro flautista

« Tomás Iriarte»

Esta fabulilla,
salga bien o mal
me ha ocurrido ahora
por casualidad.
.
Cerca de unos prados
que hay en mi lugar
pasaba un borrico
por casualidad.
.
Una flauta en ellos
halló, que un zagal
se dejo olvidada
por casualidad.
.
Acercóse a olerla
el dicho animal,
y dió un resoplido
por casualidad.
.
En la flauta el aire
se hubo de colar,
y sonó la flauta
por casualidad.
.
¡Oh! «dijo el borrico»
¡que bien se tocar!
¿Y dirán que es mala
la música asnal?
.
Sin reglas del arte
borriquitos hay
que una vez aciertan
por casualidad.

 

Mariposa

«Federico Garcia Lorca»


Mariposa del aire,
que hermosa eres,
mariposa del aire,
dorada y verde.

Mariposa del aire,
¡quédate ahí, ahí, ahí!…
No te quieres parar,
pararte no quieres.

Mariposa del aire
dorada y verde.
Luz de candil,
mariposa del aire,
¡quédate ahí, ahí, ahí!…
!Quédate ahí!
Mariposa, ¿estas ahí?

Los insectos

« Rubén Dario»

Van los insectos primorosos,
que son la gracia y la alegria,
volando al sol colaginoso
como un tropel de pedrería.
Pasan las líricas abejas
dando sus notas musicales
cual si exhalaran dulces quejas
cantando al son de sus panales.
Desparramando sol y brío
van las cigarras zumbadoras
que abren los frutos del estío
igual que llamas tembladoras.
Cruzan luciérnagas errantes
formando círculos y cruces
cuyas dos alas centelleantes
fingen dos ráfagas de luces.
Van las hormigas diligentes,
cual largas hebras andadoras,
en el trabajo resistentes,
en la obediencia profesoras.
Cruza con ímprobo trabajo
bajo del cono de su espalda
el rastreante escarabajo
con su armadura de esmeralda.
Entre sus alas resonantes
que imitan son de recios chorros,
iguales a ébanos volantes,
van bajo el sol los abejorros.

Identidad

« Carmen Cadilla»


A veces tengo que pensar muy hondo
para saber que soy yo la que piensa
y no es tuyo mi propio pensamiento.
A veces tengo que mirar muy fijo
para saber que soy yo la que mira
y no tú el que ve el cielo con mis ojos.
A veces tengo que horquillar los dedos
para saber que es realidad la vida,
que de tanto quererte se hace sueño.
.
A veces, muchas veces, tantas veces,
con tu nombre en los labios, me pregunto
si habrá alguien que se llame de otro modo
y forme parte de mi propio mundo.

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