2.1.3. Historia del anciano y la princesa Scirina (parte 1)

las mil y una noche edic. universales Bogotá»

image001
oy hijo único de un rico mercader de surate. Al poco tiempo de la muerte de mi padre, disipe la mayor parte de los muchos bienes que me había dejado, y estaba a punto derrochar el resto con mis amigos, cuando senté a mi mesa a un forastero que llegó a Surate de paso para Serendib. La conversación recayó sobre viajes.

__Si fuera posible __le dije sonriendo__ ir de un extremo a otro de la tierra sin tener ningún tropiezo desagradable, saldría hoy mismo de Surate.
__me contestó el forastero__, si queréis viajar, yo os enseñare el procedimiento de recorrer el mundo de una manera inmune.
Después de la comida me llevó aparte para decirme que a la mañana siguiente volvería a visitarme.
Así lo hizo, en efecto.
_Quiero cumplir mi palabra __me dijo; mandad a un esclavo a buscar un carpintero y que vengan aquí los dos cargados de tablas.
Cuando vinieron el carpintero y el esclavo, el extranjero dijo al primero que hiciese una caja de seis pues de largo por cuatro de ancho.
Mi huésped, entretanto, no permaneció ocioso, pues ayudó eficazmente al carpintero.
Al tercer día tuvo la caja terminada, y el extranjero, cubriéndola con un tapiz de Persia, mando que la llevasen al campo a dónde yo seguí a aquél.
__Decid a vuestros esclavos que se retiren __ me dijo.
Así lo hice, quedándome sólo con el forastero. De pronto, la caja se levantó y emprendió un vuelo rapidísimo, perdiéndose entre las nubes.
Al poco rato volvió a caer a mis pies.
__Ya veis __me dijo el forastero que es un vehículo bastante cómodo: os los regalo, y así podréis realizar cuanto os plazca un viaje por todos los reinos del mundo.
Dí las gracias al forastero, y, entregándole una bola llena de cequíes, le pregunte:
__¿Cómo se pone en movimiento esta caja?
__Pronto lo sabréis __me contestó.
Me hizo entrar con él en la caja, y en cuanto hubo tocado un tornillo nos remontamos en el aire.
__Dando vueltas a este tornillo __me explicaba, entretanto__, iréis hacia la derecha; girando este otro, tomaréis la dirección contraria; para remontaros, basta que toquéis este muelle, y si queréis descender tirad de este resorte.
Hechos diferentes experimentos, el forastero puso la caja en dirección a mi casa y descendimos felizmente en mi propio jardín.
Encerré la caja en mis habitaciones, y el forastero se despidió de mi.
Continué divirtiéndome en compañía de mis amigos, hasta que hube agotado todo mi patrimonio. Tomé luego dinero a préstamo, y en breve me vi agobiado de deudas y amenazado de las molestias consiguientes. Recurrí entonces a mi caja: coloqué en ella víveres y el dinero que me quedaba, la arrastré secretamente hasta el jardín, encerréme en ella, y tocando el muelle correspondiente me remonté en el aire, alejándome de mi patria y de mis acreedores.
Durante toda la noche volé con toda la rapidez posible, y al despuntar el alba miré por un agujero de la caja y sólo vi montañas, precipicios y campos yermos.
Continué, viajando por el aire todo el día con su noche, y al siguiente me encontré sobre un espeso bosque junto al cual se veía una hermosa ciudad.
Me detuve para contemplar la ciudad y, sobre todo, un magnífico palacio que ofrecía a mis ojos; y ví a un labriego que cultivaba la tierra. Descendí en el bosque y, dejando la caja, me acerqué al labriego para preguntarle cómo se llamaba aquella ciudad.
El labriego me contesto:
__Joven, se conoce a la legua que soís extranjero, puesto que ignoráis que esa ciudad es Gazna, residencia de el bueno y valeroso rey Bahaman.
__Y quién habita en aquel palacio? _ le pregunté.
__El rey de Gazna __ me contestó__ lo hizo construir para encerrar en él a la princesa Scirina, su hija, a quien el horóscopo ha anunciado que será engañada por un hombre.
Dí las gracias al campesino por las noticias que acababa de darme y me dirigí a la ciudad. Cerca ya de sus puertas, oí un gran ruido y a los pocos instantes ví salir a varios jinetes, magníficamente vestidos y montados en hermosísimos caballos enjaezados con magnificencia.
En medio de aquella espléndida comitiva iba un hombre de elevada estatura, que ostentaba una cadena de oro en la cabeza y un traje tan cubierto de pedrería que todo él parecía un diamante inmenso.
Supuse que era el rey de Gazna, y luego me enteré de que no me había engañado.
Recorría ensimismado la ciudad, cuando, de pronto, me acordé de mi caja, qué había dejado abandonada, y no pude recobrar la tranquilidad hasta que, de vuelta en el bosque, pude convencerme de que no me la habían robado.
Acabé de consumir las provisiones que me quedaban, y, como en esto cayó la noche, resolví pernoctar allí. Pero no pude conciliar el sueño: lo que el labriego habíame referido acerca de la princesa Scirina me preocupaba sobre manera.
A fuerza de pensar en Scirina, tal como yo me la representaba, este es, como la mujer más hermosa que jamás hubiera visto en mi vida, entraron me deseos de probar fortuna.
__Es preciso __me dije__ que me traslade a las azoteas del palacio y que entre en las habitaciones de la princesa. ¡Quién sabe si le gustaré!
Dicho y hecho: entré en la caja, toqué el muelle de ascensión, pasé, sin ser visto, sobre las cabezas de los soldados que custodiaban el edificio, y descendí, sin tropiezo, en una de las azoteas del palacio.
Procurando no hacer ruido, me deslicé por una ventana y alléme en una habitación, adornada con riquísimos tapices, en la que, recostada en un diván, estaba Scirina, deslumbrante de belleza.
Me acerqué cautelosamente.
Y caí de rodillas a sus pies, besando con pasión una de sus lindas manos.
La princesa se despertó sobresaltada, y al ver un hombre junto a ella dio un grito y al punto acudió su aya, que dormía en el aposento contiguo.
__Mahpeike __dijo Scirina__, ¿cómo ha podido este hombre llegar a entrar en mi cámara? ¿Eres tú, acaso, eres tú cómplice suyo?
__¿Yo? __exclamó el aya__. Esa sospecha me ofende. No estoy menos asombrada que vos de ver aquí a este joven temerario. Por otra parte, aunque yo hubiese querido favorecer su audacia inaudita, ¿cómo hubiera podido burlar la vigilancia de la guardia que rodea el castillo? Bien sabéis, además, que es preciso abrir veinte puertas de acero, sellados con las armas del rey, para llegar hasta aquí. Repito que no me explico cómo ha podido este joven vencer tantas dificultades.
Mientras el aya hablaba, yo discurría sobre lo que había de decir
Y se me ocurrió la idea de hacerme pasar por el profeta Mahoma.
__Hermosa princesa __ dije a Scirina __, no os asustéis, y vos tampoco, Mahpeiker, de verme aquí. Soy el profeta Mahoma y no he podido ver sin compadeceros que paséis los más bellos de vuestra existencia encerrada en esta cárcel. Vengo, pues, para desmentir la predicción que de tal modo espanta a Bahaman, vuestro padre. Tranquilizaos, pues, y regocijaos, porque vais hacer la esposa de Mahoma. En cuanto se divulgue la noticia de vuestro casamiento, todos los reyes temerán al suegro del Profeta y os envidiarán todas las princesas.
Scirina y Mahpeiker presentaron fe a lo que dije.
Pasé la mayor parte de la noche en compañía de la hija del rey de Gazna.
Cuando llegó el momento de abandonar su aposento, le prometí volver al día siguiente.
Regresé en mi caja al bosque, sin ser visto por los soldados, y cuando el sol estaba ya alto en el horizonte, me encaminé a la ciudad, donde compré trajes magníficos, un turbante de telas de las indias, con rayos de oro, un rico cinturón y esencias y perfumes, empleando en esto todo el dinero que me quedaba.
El resto del día lo pase en el bosque ataviándome y perfumándome.
En cuanto anocheció, metíme en la caja y volé al aposento de mi amada.
Scirina me aguardaba llena de impaciencia
__¡Oh gran profeta__ me dijo__, temía que hubiese olvidado a vuestra esposa! Más decidme, ¿por que tenéis ese aspecto tan joven? Yo me imaginaba que Mahoma era un venerable anciano de luenga blanca larga.
__Y no os engañáis _le conteste__, pues ése es el aspecto con que me aparezco a los creyentes que son merecedores de tanto bien; pero he creído que os agradaría más bajo las apariencias de un joven.
Al amanecer abandoné el palacio para volver a la noche, y continué mis visitas sin que por un momento sospechasen del engaño Scirina ni su aya.
Transcurridos varios días el rey de Gazna visitó al palacio, y, como halló todas las puertas cerrada y el sello intacto, dijo henchido de satisfacción, a los cortesanos que le acompañaban:
__¡Esto va a pedir de boca! Mientras todas las puertas del palacio como están, no tengo que temer la desgracia que amenaza a mi hija.
Subió el rey al aposento de Scirina, la cual no pudo mirarle sin turbarse.
Notó el rey la turbación de su hija, y le preguntó el motivo, aumentando así el malestar de la joven. Al fin, no pudo resistir la princesa la obstinación de su padre y le contó lo que ocurría.
¡Júzguese de la sorpresa del rey de Gazna al saber que sin esperarlo ni soñarlo siquiera, era nada menos que suegro de Mahoma.
__¡Qué absurdo, hija mía! __exclamó__, ¿Cómo es posible que seas tan crédula? ¡Ay, Cielos __añadió con voz lastimera__ está visto que es completamente inútil oponerse a tus designios! El horóscopo se ha cumplido: ¡un traidor ha seducido a Scirina!
Dicho esto salió furioso del aposento de su hija y no dejó de registrar hasta el último rincón del palacio; pero no pudo hallar rastro del seductor.
__Por dónde se preguntaba__, por dónde ha podido entrar ese atrevido en el palacio? A la verdad, esto me deja asombrado.
Bahaman resolvió pasar allí la noche, y sometiendo a la princesa a nuevo interrogatorio, le pregunto si había cenado alguna vez conmigo.
_No_repuso Scirina; jamás ha consentido en tomar alimento ni licores estando en mi compañía.
Entretanto llegó la noche, y el rey de Gazna, sentado en su diván, mandó que se encendiesen todas las luces del aposento de su hija y desenvainó el alfanje, dispuesto a lavar con sangre el ultraje hecho a su honor.
Un relámpago hirió los ojos de Bahaman, el cual se precipitó a la ventana por la que, según le había dicho Scirina, yo entraba todas las noches.
Miró el rey al cielo, y, como lo viera todo del color del fuego, apoderóse de él un espanto terrible. Esto ,eme favoreció, pues cuando yo parecí en la ventana, Bahama, que se hallaba aún dominado por el terror, lejos de abalanzarse a mi y decapitarme dejó caer el alfanje.
Luego, postrándose a mis pies, dijo, al mismo tiempo que besaba mis manos.
__¡Oh gran Profeta! ¿Que he hecho yo para merecer el honor de ser tu suegro.?
__Poderoso rey __le contesté, levantándole__, sois vos, de entre todos los musulmanes el que más fe tiene en mi y, polo tanto el que más quiero. En la tabla fatal estaba escrito, y nuestros astrólogos lo leyeron perfectamente, que vuestra hija había de ser seducida por un hombre; pero yo rogué al Altísimo Alá que os librase de semejante desgracia, y Alá me escuchó, pero a condición de que Scirina fuese mi esposa. Creyó el débil príncipe lo que yo le dije, y enajenado de gozo por haber emparentado con el Profeta, volvió a caer a mis pies para significarme su gratitud. Levántele de nuevo, asegurándole que no debía de faltarle mi protección mientras siguiese siendo merecedor de ella, y me dejó solo con su hija.
El mismo día ocurrió un accidente que acabó de confirmar al rey en la opinión que de mí tenía.
Al volver a la ciudad, desencadenóse una furiosa tempestad, y. espantado por el fulgor de los relámpagos, el caballo de uno de los cortesanos se encabritó, dando con el jinete a tierra.
El cortesano, que habíase burlado de lo que dijera el rey acerca del casamiento de su hija con el profeta, resulto con una pierna rota.
__¡Ah, desdichado! __exclamo el rey!. El profeta ha castigado tu incredulidad.!
Transportaron al herido a su domicilio, y en cuanto Bahaman se halló en su palacio, ordenó que se celebrasen grandes festejos en honor de Mahoma y de su esposa Scirina..
__¡Viva Bahama, suegro del Profeta¡ __exclamaba el pueblo entusiasmado..
Al anochecer abandoné la ciudad. ir a parte 2 de la historia      regresar al genio y los 3 viejos volver a indice

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s