2.1.1. Historia del anciano y la cierva

« en las mil y una noche edic. universales Bogotá»

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ice el anciano os voy a contar una maravillosa historia, y refiere la siguiente:
Esta cierva, narra el anciano es prima mía y además mi esposa, contaba doce años cuando me casé con ella, y por lo tanto debió considerarme como padre, pariente y marido.
El deseo de tener sucesión me hizo comprar una esclava, que me dió un hijo; mi mujer llena de celos, concibió un odio profundo hacia la madre y el niño, y ocultó sus sentimientos de tal suerte, que cuando me dí cuenta de ello ya era demasiado tarde. Tenía mi hijo diez años de edad: me vi obligado a hacer un viaje y lo dejé recomendado con su madre a mi esposa, rogándole que los cuidase durante mi ausencia, que se prolongó un año entero; pero mi esposa que se había dedicado a la magia, para vengarse de aquéllos inocentes, transformó a mi hijo en becerro y en vaca a la esclava. entregándolos a un labrador para que los nutriera y los hiciese trabajar como a los animales de su especie. Al regresar me dijo que el niño se había perdido y que la esclava acababa de morir. Mucho me afligió la perdida de la madre, pero me consolaba la esperanza de encontrar al niño algún día. Pasaron ocho meses sin conseguirlo, hasta que llegada la fiesta del Bairam, ordené al labrador de mis tierras que me enviase la vaca más gorda para sacrificarla, y me trajo a la infeliz esclava. En el momento de ir a darle muerte comenzó a mugir de un modo lastimero, y noté que salían de sus ojos dos torrentes de lágrimas. Aquello me conmovió y dispuse que trajeran otra vaca, a lo cual se opuso mi mujer, que quería a todo trance satisfacer su cruel venganza. Ya me disponía a descargar el tremendo golpe, cuando la vaca principió a mugir de nuevo, y por segunda vez me sentí tan falto de valor que dí orden al labrador para que él consumara el sacrificio.
Aquel hombre, menos compasivo que yo, quitó la vida al animal, y vimos entonces que la vaca, a pesar de su robusta apariencia, no tenía más que los huesos y el pellejo. Poseído de gran pesadumbre, regalé la víctima al labrador y le dije que me trajera en su lugar un buen becerro, como en efecto, lo ejecutó enseguida. Aunque ignoraba que el becerro que me presentó fuese mi hijo, sentí al verlo que mi corazón palpitaba con violencia. El animalito rompió la cuerda para acercarse a mí, se echó a mis pies, me acarició las manos y me miró de tal modo que me sentí muy conmovido; así, pues, en lugar de sacrificarlo ordené que se lo llevasen al establo. Mi mujer se enfureció, pues quería a todo trance que lo inmolase como a la vaca; pero pudo en mí más la compasión que sus súplicas y su enojo, y no me dí por vencido, aunque, para apaciguarla, le ofrecí que sacrificaría al becerro al año siguiente.
A la otra mañana fue a verme el labrador, y me dijo reservadamente:
__Vengo a daros una noticia muy interesante. Tengo una hija que posee el arte de la magia, y ella me ha revelado que el be cerro es vuestro hijo y la vaca era la esclava, su desgraciada madre muerta ayer a mis manos. Estas dos metamorfosis han sido hechas por encantamiento de vuestra esposa, que aborrecía a la esclava y al pobre niño.
Juzgad, ¡oh Genio!, cual sería mi dolor y mi sorpresa al oír estas palabras. Fui corriendo al establo donde se hallaba mi hijo y aunque no pudo corresponder a mis caricias las recibió de modo que me persuadí hasta la evidencia de su identidad. Entonces llegó la hija del labrador, y le pregunté con el mayor anhelo si podía restituir a mi hijo su primitiva forma.
__Sí, puedo hacerlo __Me respondió
__Si lo consigues, serás dueña de toda mi fortuna.
__¡Oh! __replicó__; no puedo pedir tanto, pero si exijo dos condiciones: la primera que me deís a tu hijo por esposo, y la segunda que me permitáis castigar a la persona que lo ha transformado en becerro.
__Acepto con gusto la primera __le dije__, y también accedo a la segunda con tal de que no quitéis la vida a mi mujer,
La joven tomó un vaso lleno de agua, pronunció algunas palabras cabalísticas, y luego dirigiéndose al becerro, exclamó:
__Si tu has sido creado en la forma que hoy tienes por el Todopoderoso permanece en este estado; pero si eres hombre y te encuentras así por arte de hechicería, recobra tu primitivo ser por la voluntad del Creador Divino.
Derramo el vaso de agua sobre el becerro y en un momento ví entre mis brazos a mi adorado hijo, quien consintió en ser esposo de la joven que le había sacado de tan miserable situación, Mi mujer fue transformada en cierva y es la que veis aquí. Yo elegí esta especie para que su presencia no fuese repugnante en el seno de la familia.
mi hijo se quedo viudo y fue a viajar; pero como hace muchos años que no tengo noticias suyas, me he puesto en camino para buscarle en compañía de mi mujer. Esta es mi historia y la de la cierva ¿No es maravillosa, como os dije al principio?

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3 comentarios en “2.1.1. Historia del anciano y la cierva”

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