8. Historia del Príncipe de Camaralzamán y la Princesa China (Parte 1)

A veinte días de navegación de las costas de Persia existía una isla llamada de los Niños Calendas, gobernada por un rey llamado Chazaman, el cual tenía cuatro mujeres legítimas, hijas todas de reyes, y setenta concubinas. Chazamán se tenia por el mas feliz de los monarcas a causa de la paz. y de la prosperidad de su reino. Una sola cosa turbaba su felicidad: la de ser ya viejo y no tener ningún hijo a pesar del número de sus mujeres Un día, quejándose de esta desgracia, preguntó a su Visir si conocía algún medio para remediarla.
—Súbditos tenéis que os aman –reposo el Visir, y creo que debierais repartir limosnas entre ellos para que pidan a Dios que os dé esa satisfacción, porque sólo Dios puede hacerlo.
Chazaman aceptó este consejo, y el cielo le concedió el hijo que deseaba, a quien puso el nombre de Camaralzamán, esto es, Luna del Siglo.
El Sultán dio a su hijo los mejores preceptores, y cuando el Príncipe cumplió los quince años de edad, Chazamán, que tantas pruebas habíale dado de su amor, pensó en cederle el trono.
El gran Visir, a quien comunicó su proyecto, aunque sabía que nada podría disuadir al Sultán de lo que se había propuesto, le dijo:
Señor, el Príncipe es todavía muy joven para soportar la pesada carga del gobierno del Estado. Teme Vuestra Majestad que el ocio lo pervierta; pues bien, ¿no sería mejor casarlo ? _ Pareció bien al Sultán el consejo y llamó en seguida al Príncipe.
Hijo mío, le dijo, ¿sabes para lo que te hecho venir? Lo sabré, señor, cuando Vuestra Majestad tenga la bondad de decírmelo. Pues bien, te he llamado para decirte que quiero casarte; ¿qué te parece?
El Príncipe contestó, tras un momento de silencio y de turbación manifiesta:
Señor, como soy tan joven aún, no esperaba que me hicierais semejante pregunta. No sé agregó si podré resolverme algún día a soportar el yugo del matrimonio, no sólo porque las
mujeres molestan demasiado, sino también porque he leído en nuestros autores que son maliciosas y pérfidas.
Debes tener en cuenta, sin embargo, repuso el Sultán desconcertado, que un príncipe como tú, destinado a gobernar un gran reino, es preciso que piense en tener descendencia que lo suceda en el trono.
Dicho esto, le mandó que se retirase.
Al cabo de un año le volvió a llamar y le dijo:
¿Has pensado en lo que te hablé hoy hace un año, acerca de mis proyectos de casarte? Señor, replicó el Príncipe, lo he pensado, y muy seriamente, y estoy firmemente resuelto a no contraer matrimonio. dicho esto en forma irreverente, volvió las espaldas a su padre y salió del aposento.
El Sultán, hondamente apenado, se dirigió a las habitaciones de la madre del Príncipe para que ésta secundase sus planes; pero intervención de Fátima no dio mejores resultados.
Madre mía -contestó Camaralzamán a las insistencias de aquélla , no dudo de que existe en el mundo un número muy considerable de mueres discretas, amables y virtuosas, pero la dificultad consiste en acertar en la elección, y el temor de equivocarme es lo que me retrae. Además, tampoco seria yo libre para elegir la que me agradase más, pues ante todo habría que atender a las conveniencias del Estado. ¿Qué esposa me elegirá El Sultán mi padre? Una princesa, hija de cualquier rey vecino nuestro, y bella o fea tendría que soportarla.. Mas suponiendo que mi presunta esposa fuese un dechado de hermosura, ¿quién puede asegurarme que sería a la vez buena, amante, virtuosa? Así, pues, repito que jamás me casaré.
Y no hubo medio de convencer al obstinado Príncipe. Transcurrido otro año. Camaralzamán volvió a dar una res respuesta negativa a los ruegos de su padre, el cual, indignado al fin, le mando encerrar en una de las torres del palacio, sin otra servidumbre que un eunuco.
El Príncipe, lejos de apenarse, sintió una gran alegría, porque así tenia tiempo para dedicarse a sus estudios.
En la misma torre que servía de prisión a Camaralzamán existía un pozo en el que se albergaba el hada Maimocene. Cierta noche que el Príncipe dormía, salió el hada del pozo y se quedó extasiada contemplando la belleza sin igual del hijo del Sultán, y le besó en ambas mejillas sin despertarle. En aquel instante sintió un batimiento de alas, y el hada remontó su vuelo hacia la parte de donde procedía el rumor y reconoció a un Genio llamado Dauhasch.
El Genio se estremeció de espanto al ver al hada, pues sabia que ésta tenia sobre él una superioridad incontestable, porque no era rebelde a Dios.
Maimocene, le dijo con acento suplicante, si me prometes no hacerme daño, te contaré un hecho sorprendente.
Habla contestó el hada; te prometo lo que pides. Pues bien, vengo de la China, situada cerca de las últimas islas del mundo, uno de los más grandes reinos de la tierra. El Rey actual se llama Gaiur y tiene una hija única, la mujer mas hermosa que haya existido jamás, de cabellera tan abundosa y larga que le llega hasta los pies. Su padre la ama con pasión y un amante no la guardaría con mas cuidado para evitar que se acerque a ella el que no haya de ser su esposo. A fin de que no pueda aburrirse del encierro a que la tiene obligada, ha hecho construir siete palacios, el primero de cristal de roca, el segundo de bronce, el tercero de fino acero, el cuarto de otra especie de bronce mas precioso aun, el quinto de mármol blanco, el sexto de plata y el séptimo de oro macizo. Extendida la fama de su belleza por todas partes del mundo, los más poderosos reyes han pedido por esposa a la Princesa china; pero su padre no quiere violentarla, sino que haga libremente su elección. Finalmente llegaron los embajadores de un rey mucho más poderoso y rico que todos los anteriores, y el rey de la China consultó a la Princesa en presencia de aquéllos.
Padre mío, le contestó la hermosa joven, no dudo de que al casarme tratáis de asegurarme la dicha, y estos sentimientos no puedo por menos de agradecéroslos. Mas decidme, ¿al lado de qué rey podré tener los tesoros, los palacios, las alegrías de que gozo junto a Vuestra Majestad? Mas aunque nada de esto ********************* me faltase y tuviese todos los honores que aquí se me rinden como si fuese reina, los hombres quieren siempre mandar y yo no estoy dispuesta a obedecer a nadie, excepción hecha de mi padre. He dicho a Vuestra Majestad que jamás me casaré, y no obstante insistís en vuestros propósitos. Pues bien, si me volvéis a hablar de matrimonio, me clavaré un puñal en el pecho para librarme de vuestras importunidades
¡Hija, desnaturalizada! __exclamó el rey de la China__; estas loca y como tal serás tratada.
Marcharonse los embajadores y el Rey mandó que encerrasen a su hija en una reducida habitación de los siete palacios, poniendo a, su servicio únicamente dos esclavas, una de las cuales es su nodriza. . Bella Maimocene -prosiguió el Genio-, yo voy todos los días, a contemplar esa beldad incomparable, y a pesar de mi maldad instintiva, no me ha pasado jamás por las mientes ocasionarle el mas ligero daño. Ven conmigo, te lo ruego; vamos a verla.
¡Has querido burlarte de mí! -exclamó el hada-. Dijiste que me contarías un hecho sorprendente y te sales con una simpleza. ¿Qué -dirías, pues, si hubieses visto, como yo, al mas hermoso de los príncipes? Y, a propósito, ¿sabes que le ocurre exactamente lo mismo que a la Princesa de quien me has hablado? Esta encerrado en una torre, de la que acabo de salir después de haberlo contemplado con arrobamiento.
No quiero contradecirte –repuso el Genio-; pero hay un medio para convencerte de que te he dicho la verdad: ven conmigo a ver la Princesa y luego me enseñas el Príncipe.
No es preciso que yo me moleste -contestó el hada-; ve por la princesa y tráetela en seguida a la torre.
Dauhasch obedeció y a los pocos momentos estaba de vuelta transportando a la Princesa dormida, que depositó en el mismo lecho donde descansaba el Príncipe.
Largo rato discutieron el hada y el Genio sobre cual de los jóvenes era más hermoso, hasta que, impacientada, Maimocene golpeo el suelo con el pie y al punto apareció un Genio horrible que fue a postrarse a los pies del hada.
levántate Caschach le dijo Maimocene. Te he llamado para que decidas nuestra disputa y digas francamente quién es mas hermoso de estos dos jóvenes, si la mujer o el hombre.

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