EL canario y el gato

«Eustaquio Rivera en L. Lectura Felix Antonio Soler»

el gato y el canarioCierta dama tenía
en su casa un bellísimo canario
que, con su canto vario,
a la opulenta dama divertia.
Sucedió pues que un día
estaba el pajarillo entretenido
sobre una mesa de pulido mármol,
cuando ve sorprendido
(¡horrible situación! ¡tremendo caso!)
que va llegando un gato paso a paso,
“¿No hay para mi esperanza!”
dijo aterrado el pajarillo triste;
“¡Hoy seré la pitanza
de este monstruo feroz: nadie me asiste”
Y trató de volar ,pero no pudo
porque volvió a caer trémulo y mudo.
El gato alborozado se decía:
“¡Buena presa encontré, por vida mía!”
No hay remedio, esto es hecho:
“¡Hoy quer ara mi vientre satisfecho!
Y se recoge la distancia mide
viendo que nadie el sacrificio impide.
Para saciar sus ávidos antojos
se lanza hacia el canario con fiereza;
el canario tembló, cerró los ojos
y pegó contra el mármol la cabeza.
Mas, ¡oh portento! el gato con su anhelo,
sin tocarle al canario ni una pluma,
es rechazado con violencia suma
y viene a dar de espaldas contra el suelo.
Aquí, lector, te advierto
que el canario no estaba al descubierto,
sino en jaula de diáfanos cristales,
invisibles para ambos animales.
También así el malvado
se arroja a devorar al inocente,
y se ve que de repente
por un poder oculto rechazado;
y el inocente que morir creía
encuentra quien lo salve en su agonía.
Ese poder oculta su presencia,
tiene su nombre y es: La Providencia.

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