Un campesino ingénuo

wanderer-294459_1280Un campesino muy ingenuo partió un día para la ciudad de Bagdad con el fin de vender una cabra; iba montado en un burro, llevando de cabresto a la cabra la cual tenía un cencerro atado al cuello que hacia tlin, tlin ,tlin, mientras caminaba.

Tres ladrones resolvieron robarlo.

_Yo me encargo de robar la cabra, dijo uno de ellos.

_Y yo de robar el burro, dijo el segundo.

_Y yo de robarle las ropas que lleva puestas, dijo el tercero.

Así combinados, los tres pillastres siguieron al pobre campesino. El primero se dio maña para sacar el cencerro del pescuezo de la cabra y colocarlo en el rabo del burro, sin que el pobre hombre lo percibiera. Como seguía oyendo el cencerro, sólo mucho después se volvió para mirar hacia atrás, y no vio cabra alguna.

Desesperado por aquello, porque aquel animalillo representaba mucho para él se apeó del burro y pidió a un hombre que vio por allí que se lo tuviera mientras el iba en busca de la cabra. Con la mejor voluntad el hombre se ofreció para tener el burro y cuando e campesino se alejó, huyó. Ese hombre era el segundo ladrón.

Cuando el campesino volvió y no encontró ni siquiera el burro, abrir la boca desesperado. En esto dio con otro hombre que miraba dentro de un pozo, con gran aflicción.

_¿Qué pasó? le preguntó el campesino. ¿Perdió usted también algún burro?

_Perdí mucho más, dijo el hombre con voz de desesperación. Imagínese que fui encargado de entregar un cofrecillo de oro al Califa y al sentarme a la orilla de este pozo para descansar, no sé que movimiento hice y el cofrecillo cayó allá adentro.

_¿Por qué no baja para recogerlo?

_Ya había pensado en eso, pero tengo miedo de resfriarme. Soy muy propenso resfriados. Estoy esperando que aparezca alguien que quiera prestarme ese servicio.

_¿Cuánto va a pagar?, pregunto el campesino.

_OH! pagaré diez monedas de oro, porque se trata de un cofre riquísimo.

El campesino no dijo nada más. Se quitó la ropa y bajó al pozo. Y el tal portador del cofre, que no era portador de nada, y sí el tercer ladrón, huyo con la ropa.

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