El ratón y la rana

 

Un ratoncito sin experiencia de la vida, se asoleaba a la orilla de una laguna cuando surgió a la superficie del agua una rana malvada.

_Buen día, Roi-Roi. ¿Qué haces ahí tan pensativo?

_Estoy admirando la belleza de estas aguas y envidiando la dicha de los que pueden vivir en ellas.

_Tienes razón para envidiarnos, ratoncito. Esto aquí es lindo, pero no está hecho para hocico de ratón. Ah!, si conocieses la orilla opuesta!… Qué belleza! Algas que nadan, libélulas que vuelan. ¿Quieres ir hasta allá?mammal-907690_1280

_Quiero, quiero! ¿Pero cómo, si nado tan mal?.

_Eso no importa. Puedo atarte a mi pata y llevarte a remolque.

El ratoncito acepto. La rana trajo una fibra, amarró pata con pata y se echó a nadar, llevando a remolque el ingenuo. Al llegar a un lugar hondo, la rana, que lo que quería era ahogar al ratoncito, se sumergió procurando arrastrarlo consigo.

Pero el ratoncito en apuros se puso a gritar, pataleó, pidió socorro resistió a los empujones de la rana con todas sus fuerzas. En esto un gavilán oyó el escándalo, bajo como una flecha y se apoderó del desdichado. Al sacarlo del agua, sin embargo, vio a la rana atada él por una pata y exclamó radiante:

_¡Estoy de suerte! Tiré a lo que vi. y di a lo que no vi. Mi banquete va a ser de carne y de pescado.

Y se fue a lo alto de un árbol a engullir los manjares, castigando sin saberlo, la traición de la rana y la imprudencia del ratoncito.

Refran: Nadie espere bien cuando procede mal.

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